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sábado, 13 de julio de 2024

Madama Butterfly, Giacomo Puccini, en el teatro real

Hacía un montón que no iba a la ópera, pero la verdad es que la temporada de este año no me llamaba demasiado la atención y, cuando lo hacía, no me cuadraban los horarios.
Madama Butterfly sí, es una de esas óperas que tenía en la lista de ver al menos una vez en la vida y, como siempre, tuve la suerte de encontrar unos asientos envidiables. 
De Puccini ya había visto Turandot, que me encantó a nivel musical, pero cuya escena vanguardista no me convenció. En este caso, me gustó a nivel musical, pero he escuchado óperas que me han gustado mucho más, mientras que la puesta en escena me pareció genial.
Está ambientada en los suburbios de una ciudad japonesa, con toda la pobreza que eso implica. Decorado con carteles publicitarios (que a veces destapan una pantalla de vídeo) y vendedores ambulantes, la escena se sitúa a dos alturas principales y también se juega con el piso superior de la casa.
La actuación de Saioa Hernández y Matthew Polenzani fue soberbia, y el drama de esta historia de explotación sexual e ilusiones de una joven asiática por una vida mejor me parece muy potente, así que sí, merece mucho la pena.
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martes, 12 de diciembre de 2023

Rigoletto en el Teatro Real de Madrid

Quería acabar el año con una buena ópera y nuevamente conseguí una localidad razonable (bendita entrada last minute joven) para ver Rigoletto, de Verdi, aunque me da una pereza increíble ir a Madrid en esta época del año (casi muero aplastada, y sin avalancha de por medio, para llegar de la estación al teatro).
Escenario antes de la representación y árbol de Navidad del vestíbulo
La verdad es que, junto con Aida, creo que es la ópera que más me ha gustado de las que he visto. Qué curioso, también de Verdi. Así que está claro que Verdi es mi favorito, de momento. Música buenísima e historias que atrapan. 
También empiezo a tener el oído más entrenado y voy distinguiendo si los cantantes lo hacen bien o espectacularmente bien, y en este caso todos los principales fueron espectaculares.
La puesta en escena también me gustó (sencilla pero impactante) y la historia es la típica tragedia de mi apetencia: un bufón capaz de todo tipo de crueldades pero que tiene una hija a la que protege de cualquier mal (y una psicología que te hace empatizar) recibe lo que ha estado sembrando donde más le duele.
Vamos, que despertó mi entusiasmo y mereció la pena tener que ir a Madrid un viernes por la tarde en plenas navidades...
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martes, 7 de noviembre de 2023

Orlando, de Georg Friedrich Händel, en el Teatro Real

Teatro Real previo a la representación de Orlando
Orlando
está basado en la obra de Ludovico Ariosto, Orlando furioso y nos narra el descenso a la locura, debido a los celos, de un héroe de guerra. La escenografía basada en la de Claus Guth lo adapta a los códigos actuales mediante un veterano de guerra con estrés postraumático en un edificio de apartamentos que tiene enfrente un foodtruck, todo lo cual va girando en escena. Los subtítulos estaban un poco descoordinados, y al actor de Orlando le faltaba un poco de potencia en la voz (por lo que se le oía muy bajito) pero por lo demás estuvo bien.
Orlando es una ópera muy sencilla de Georg Friedrich Händel, con pocos personajes, sin coro, pero con buenas piezas musicales. El personaje principal me parece muy interesante, un auténtico polvorín que tiene a todos los demás en tensión, y que tiene momentos de locura muy potentes. Quizás por eso me ha decepcionado un poco el final; con un potencial, así una espera sangre y muerte.
Otra cosa que empeoró mi disfrute fueron los espectadores de alrededor. No sé muy bien por qué, pero se debían de pensar que estaban en un cine de barrio al aire libre: gente con la linterna en el móvil o usándolo, comentando cosas en voz baja, haciendo a todo el mundo levantarse porque querían salir antes, montando escándalo con bolsas... Realmente, creo que se deberían tomar medidas para evitar esta clase de comportamientos. Es la primera vez que pasa, pero fue continuo y muy irritante.
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sábado, 30 de septiembre de 2023

Medea, de Luigi Cherubini, en el Teatro Real

Hace un par de semanas, se hizo el preestreno joven de esta ópera en el Teatro Real y me dio mucha rabia no poder asistir. Por suerte, conseguí entradas de último minuto (en primera fila, increíble) y pude verla en el pase normal.
Esta ópera francesa (aquí sí me hacía falta tirar de subtítulos, lo cual me fascina, porque de italiano no tengo ni papa, pero supuestamente me defiendo con el francés, y en óperas italianas no los necesito tanto), de compositor italiano, se escribió poco después de la Revolución Francesa y está basada en la obra de Eurípides que todos conocemos: para conseguir el vellocino de oro, Jasón se sirvió de Medea, que traicionó a su familia por él. Conseguido su objetivo, decide abandonarla para casarse con Dirce, la hija del rey Creonte. En venganza, Medea mata a Dirce, y a sus propios hijos, incendiando la ciudad.
Por supuesto, que el desenlace sea una madre asesinando a sus propios hijos es controvertido y había, en los incisos, varios textos hablando de la gran cantidad de niños que mueren a manos de sus padres, así como la declaración de los derechos del niño. También la narrativa me parece brillante, porque te ponen en antecedentes con texto y escenas mudas antes de que empiece la parte cantada (que también tiene alguna frase hablada).
La actuación me pareció soberbia, sobre todo en la parte femenina. Los hombres cantaban bien, pero no era tan espectacular. Luego me enteré de que Saoia Hernández es la María Callas de este siglo, pero Marina Monzó también estuvo estupenda como Dirce. Además, había personajes silenciosos, como los propios niños o las furias
En cuanto a la ambientación, que combinaba lo mítico y lo moderno de forma muy orgánica: el vestuario era moderno (los hombres con traje militar o de fuerzas especiales, las mujeres con trajes chaqueta con aire atemporal, salvo algunas excepciones como Dirce con su vestido o los niños vestidos de adolescentes malotes) y toda la escena se realizaba en torno a un ascensor con escaleras, todo de hierro, con un piso que subía y bajaba según necesidades.
La verdad es que me metí mucho en la historia y me pareció genial su desarrollo y desenlace. Otra más que va al cajón mental de los "me ha encantado".
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domingo, 11 de junio de 2023

Il turco in Italia, Rossini, en el Teatro Real

Il turco in italia en el Teatro Real
Después de mi maravillosa experiencia con Aida, de Verdi, no me lo pensé dos veces cuando surgió la oportunidad de ver una nueva ópera en el Teatro Real. En este caso, no se trataba de un dramón, sino de una opera buffa de Rossini, Il turco in Italia. Y, aunque parezca increíble, me hice con una entrada de primera fila lateral donde se veía maravillosamente todo. Acabé con un poco de dolor de cuello para leer los subtítulos, aunque podría haber pasado sin ellos porque se entendía bastante bien.
Debo decir que lo mío con las comedias es complicado. Cuesta hacerme reír. Pero en este caso lo consiguieron, sobre todo debido a la magnífica actuación, ya que eran muy expresivos, y a la puesta en escena, muy bien adaptada a los gustos modernos.
La música, por cierto, me pareció maravillosa.
La historia es de una estructura muy simple: un marido tonto, una mujer casquivana aburrida de su vida, un pretendiente celoso, un príncipe turco fascinante que pretende también a la mujer y una gitana que lee la buenaventura y que en realidad es la antigua amante del turco. El elemento adicional, que también da muchos puntos cómicos, es que se mete un componente de metateatro al buscar un escritor de óperas cómicas la inspiración en lo que está pasando a sus vecinos, e intentar intervenir para que el "argumento" vaya por donde él quiere.
A nivel estético, todo tiene inspiración en las fotonovelas de mediados del siglo pasado, evasión de la protagonista de su aburrida vida marital. Tenemos así doble metateatro, no solo por el escritor que es personaje al mismo tiempo, sino también porque todos se convierten a su vez en personajes de una de las fotonovelas a las que tan aficionada es la protagonista. Muy curioso.
En definitiva, me gustó mucho y me pareció realmente recomendable para pasar un muy buen rato.
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domingo, 30 de octubre de 2022

Visita a Puy du Fou 2022

Hacía años que le debía una visita a Puy du Fou, el parque temático de la Edad Media que hay en Toledo, a tres cuartos de hora de casa. Incluso antes del viaje a Granada tenía ganas de ir, pero allí coincidí con viajeros que me convencieron de que merecía la pena.
Aun así, no esperaba tanto. Pensaba que sería lo típico, un pueblo medieval prefabricado con algunos actores representando papeles aquí y allá. Nada más lejos de la realidad, es una auténtica pasada, con un despliegue de medios y tecnología alucinante que hace que todas las atracciones te dejen con la boca abierta.  
Era el último día de espectáculos y no reservamos con suficiente antelación, por lo que no pudimos ver El sueño de Toledo, que es la joya de la corona, pero fuimos de todas formas al resto de atracciones del parque. 
Puy du Fou, Toledo
Lo primero que hicimos fue ir a Allende la mar océana, escuchando de camino las Elucubraciones del sereno y encontrándonos con una cola de cuatenta minutos. Merece la pena, y además en un tramo un actor la hizo amena. La atracción consiste en la travesía de Colón desde que la reina Isabel decide financiarla (vemos el estudio de Colón, la audiencia...) hasta que llegan a las indias. Y el barco se siente como un barco, se mueve y por las ventanas se ve el mar agitado, con actores aquí y allá y todo muy bien decorado. Hay agua, hay viento y hay hasta olor a barco, está todo muy bien logrado (aunque marea un poco).
Al acabar, fuimos a ver la actuación de cetrería. Había estado en otras antes y esperaba lo de siempre: un cetrero enseñando distintas aves y viendo cómo vuelan. Pues no. Es un espectáculo teatralizado con alrededor de doscientos pájaros de distintas especies, increíblemente coordinado a lo largo de todas las gradas. Muchos pasaban casi rozándonos, y a alguno que llevaba gorra le pusieron el ave en sus cabezas. Nos quedamos con la boca abierta.
Lo siguiente que vimos fue A pluma y espada, una obra con tres niveles de escenario con distintas secciones móviles y varias alturas que narra una aventura, como las películas antiguas, de Lope de Vega para salvar al rey de un peligro. Mucha pelea, mucho baile, actores y caballos perfectamente sincronizados.
Luego, tras visitar a los animalillos de la granja, fuimos a la función de El último cantar, que narra la historia del Cid. Otra sorpresa. Llegas y ves una pantalla muy grande panorámica, así que piensas que será el fondo de distintos escenarios. Pues no. La grada gira y se van desvelando distintas ambientaciones a lo largo de las cuales sucede la historia, de nuevo muy bien narrada y coreografiada. Increíble. 
Salimos de allí muy apenados por no poder ver El sueño de Toledo y decididos a volver todos los años. La entrada es un poco cara, sí, pero vale cada céntimo.
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sábado, 17 de noviembre de 2018

Anastasia, el musical. Stage Entertaiment

Sobre las butacas

Nada más ver que se iba a estrenar esta obra tuve un buen presentimiento y conseguí entradas en cuanto tuve oportunidad. Elegí las de Anfiteatro A, no aptas para el que tenga vértigo, pero, para el que no lo tenga, se ve estupendamente y tienen un precio razonable. Eso sí, como casi todo el musical tiene proyecciones en la parte de atrás y en los lados del escenario, debo advertir que están pensadas para verse desde la perspectiva frontal, no desde arriba, así que el efecto visual a veces es extraño. Las butacas del teatro Coliseum tienen el espacio justo y, cuando la gente llega tarde (y en mi fila llegó mucha gente tarde: no deberían haberles dejado entrar) es un horror dejarles pasar, pero bueno, qué le vamos a hacer, ya sabemos que para estas cosas prima más el sacar la máxima pasta que la comodidad del espectador.

Anastasia, el musical

Anastasia, el musical. Stage Entertaiment
Debo decir que este musical ME HA ENCANTADO. Así, con mayúsculas. A veces lloro porque una historia es triste, pero raro es verme llorar simplemente porque una historia es bonita y está bien hecha. En este caso, lo consiguieron. 
Los decorados son sencillos pero, con las proyecciones para darle más ambientación y algunos elementos de atrezzo, resultan bastante efectivos. El vestuario me pareció precioso y los actores son muy buenos, con unas voces espectaculares. Además, las coreografías mezclan un poco de todo: desde bailes tradicionales hasta charlestón, pasando por un número de ballet. Y la música es en directo.
En cuanto a la historia, es en esencia la misma que la de la película, compartiendo algunas canciones (con distinta letra, aunque, como no vi tantas veces la peli como El rey león, no me rechinó tantísimo). No obstante, hay una diferencia fundamental: han eliminado el elemento fantástico y lo han sustituido por un realista y creíble alto cargo de la recién formada URSS, cuyo papel es absolutamente genial. También hay otros cambios menores que dan a la trama más solidez, que hacen que fluya sin que haya partes más pesadas y que dan solidez y profundidad a los personajes (Anastasia es genial).
En definitiva: lo recomiendo muchísimo. De los mejores que he visto hasta el momento.

Anécdota del entreacto: de señoras que regalan a sus nietas (y se autorregalan a sí mismas) entradas para un musical de adultos

Ya he dicho que mucha gente llegó tarde, lo que me parece de muy mala educación ya de por sí. Pues bien, dos de esas personas que llegaron tarde se sentaron justo a mi lado y eran una abuela con su nieta de unos siete años de edad. 
Cuando llegó el descanso, iba a levantarme para estirar las piernas cuando la abuela me detuvo y me dijo:
-Perdona pero, ¿podrías decirme qué pasó antes de que llegara?
Ahí me mordí la lengua y, en vez de decirle "hubieras llegado cuando debías", respondí:
-Pues... la abuela le dio la caja de música antes de irse a París, la chica creció y ocurrió la Revolución Rusa...
-Ah, pero ¿ella es de la nobleza o algo así? -me interrumpió. Ahí me quedé ya un poco descolocada, pero imaginé que no había asociado el nombre del musical con el hecho histórico.
-Sí, era la princesa Anastasia, la última Romanov -dije con paciencia.
-¿Y mataron a su padre o algo así? 
Volví a morderme la lengua, porque la historia de los Romanov es cultura general, y dije amablemente:
-Mataron a toda su familia. Les fusilaron.
En estas la niña, con cara de horror y desconcierto, preguntó:
-¿Por qué?
Y la abuela me miró con aire inquisitivo. Pero, vamos a ver. ¿Quién soy yo para explicarle a una niña de siete años la Revolución Rusa en toda su complejidad? Así que evité el marrón diciéndole a la niña que eso se lo explicarán en la clase de historia cuando tenga la edad suficiente para entenderlo. Y me disculpé porque quería ir al baño.
Milagrosamente, allí había poca cola y solo tenía delante a un par de mujeres y a otras dos abuelas con sus nietas, más o menos de la misma edad que la otra niña. Por la conversación que tenían, las habían llevado como regalo de cumpleaños. Y las niñas no paraban de preguntar si quedaba mucho de obra y si no podían irse antes de que acabara. Porque, como es lógico, no entendían por qué habían matado a la familia de la princesa, ni por qué ahora era barrendera, ni por qué Dimitri y su amigo querían ir a París, ni nada de lo que pasaba. Y no había murciélagos parlantes para paliar eso. 
Lo triste es que las abuelas no solo se daban cuenta de que su regalo se había convertido en un antirregalo: les dijeron claramente a las nietas que se tenían que aguantar otra hora más, calladitas, aburridas y sin enterarse de nada. De lo que deduzco que no era un regalo para sus nietas, sino para sí mismas. Porque, si yo hago un regalo a alguien y ese regalo no le gusta, aunque yo esté disfrutando como una enana y me haya gastado una pasta, no le obligo a seguir haciendo algo que no desea. Lo triste es que, fijándome en la cara de casi todos los niños, solo vi, en mayor o menor medida, la misma expresión que en el rostro de esas niñas. Y, fijándome en la cara de los padres y abuelos, un disfrute de lo más natural... combinado por una terrible falta de empatía hacia sus hijos y nietos. Solo espero que los niños lo pasaran mejor en la segunda parte, donde no hay tanta complejidad y la trama se simplifica un poco.
No digo que sea culpa de los padres y abuelos. Es culpa del marketing despiadado, buscando la forma de sacar los cuartos sin pensar en nada, porque en todas partes pone que el musical es ideal ¡a partir de los 6 años! No caigáis en la trampa: sin dibujos animados ni murciélagos parlantes, esta historia es muy seria y demasiado compleja para obligar a un niño a pasar más de dos horas sentado y en silencio viéndola. Más que como un premio o regalo, lo verán como un castigo. 

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sábado, 25 de noviembre de 2017

Tótem - Circo del Sol


Elegí unos asientos de precio intermedio, que ya es un precio alto. Pero bueno, me habían hablado tantas maravillas del Circo del Sol que no me importó pagarlo, si bien es verdad que iba con un poco de escepticismo al respecto.
carpa circo sol
Llegué con tiempo de sobra y me encontré con que el escenario era una carpa. Además, como voy viendo habitual, abrieron la zona de comprar antes de la zona de los asientos. Aparte, me costó encontrar los baños, donde surgió la duda de si había agua potable o no, por lo que me quedé sin beber agua (me niego a pagar 4€ por una botella microscópica). La experiencia previa a entrar un desastre, vamos, en cuanto pude me fui a mi asiento y esperé a que empezara en los incómodos asientos.
Había actores por los pasillos dinamizando hasta que dio comienzo y el principio fue espectacular: me autoconvencí de que iba a merecer su precio, pero luego empezó el número de la playa, que estaba bien pero no tanto. Y a partir de ahí todo fueron altibajos: números geniales como las chicas del monociclo con números apenas interesantes y alguno directamente aburrido, en especial los que intentaban meter alguna parte cómica que no consiguió hacerme reír, como mucho sacarme una media sonrisa. Ninguna queja a nivel técnico, eso sí, los artistas de primera, pero algunos de sus números simplemente no tenían interés ni chispa.
Además, no había ni un hilo conductor ni nada remotamente parecido que diera sentido a los diferentes números. Iban de anfibios y ambientación tribal a una playa moderna, pasando por marcianitos y un número de toreros, todo sin venir a cuento, sin fluidez. Solo había algo de storytelling dentro de alguno de los números, como el de patinaje o el del trapecio, pero desde luego las historias no se extendían a todo el espectáculo, eran como anecdotillas del número y ya. Gran vestuario y escenario, sí, pero no le vi la gracia a tanto cambio brusco.
En fin, resultó de lo más decepcionante, porque los números buenos no compensaron el resto de la experiencia. Al final, me ha parecido un circo más, solo que mejor ambientado y sin animalitos. Cuando una se gasta un porcentaje tan elevado de su salario en un espectáculo, espera estar todo el rato con la boca abierta. No ratitos con la boca abierta, ratos pensando que está bien pero nada del otro mundo y ratos aburrida deseando que acabe esa parte.
En definitiva, no creo que vuelva, ni aunque rebajaran mucho el precio de las entradas. Mi tiempo también vale, y me sentí como si lo estuviera desperdiciando en algunas partes del espectáculo. 

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sábado, 11 de noviembre de 2017

La familia Addams - LetsGo

La verdad es que no recordaba gran cosa de la serie y las películas de la familia Addams, salvo algunos detalles sobre los personajes y que me gustaba. Así pues, ver que se iba a hacer un musical me pareció una oportunidad para redescubrirla.
escenario
Había leído en el blog de Paseando a Miss Cultura que las entradas de platea eran de visibilidad reducida, así que me pillé una en la primera fila del primer piso, más bien centrada, con lo que pude verlo todo estupendamente. 
La primera impresión hace mucho y la mía fue que la decoración está muy lograda y hay muchos detalles interesantes, como cuadros, esqueletos en algunos asientos... Todo para que ya antes de empezar disfrutes del espectáculo.
El argumento, por su parte, es bastante simplón: Miércoles se ha enamorado de un chico normal y tanto él como sus padres van a ir a cenar a la mansión Addams, con todo lo que eso supone: ¿podrá una familia como esa parecer normal, aunque sea por una noche? La primera parte me gustó más que la segunda, que se me hizo un poquito más pesada, pero lo cierto es que en general he disfrutado del espectáculo y me he reído con muchos de sus guiños. Eso sí, vi muchos niños en la sala y debo decir que no me parece un espectáculo recomendable para ellos.
En cuanto a la música, toda en directo, incluso la instrumental, me ha gustado, así como las coreografías, aderezadas por los ancestros de los Addams. Por cierto, hay que estar pendientes a todo: de cuando en cuando aparece desde la mano hasta algún ahorcado, no puedes centrar la vista en una zona concreta si no quieres perderte algo.
En definitiva, es una obra divertida y me gustó bastante, así que os la recomiendo para pasar un buen rato.
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sábado, 28 de octubre de 2017

El Rey León - Stage entertaiment

Después de años queriendo ver el espectáculo y de prorrogarlo por una combinación de «es carísimo» y «me han dicho que no vale lo que cuesta» por fin me decidí a pagar el pastizal que cuesta la entrada. Y tiré la casa por la ventana, ya que es caro, mejor tener vistas aceptables, así que pillé las de primer anfiteatro. No son las más caras, pero se ve de maravilla.
antes de entrar en las butacas
Lo primero que me sorprendió, para mal, fue el circo que hay montado en torno al espectáculo. Todo está pensado para sacar los cuartos al espectador: desde el stand de artículos promocionales de la entrada hasta que te cobren por el programa, pasando por el hecho de que te dejan entrar una hora antes al teatro pero no a las butacas, todo para retener al público media hora junto a la zona de venta de monerías y bebidas... Eso sí, hasta en los cubos de palomitas se nota el nivel: son como de plástico, no de papel. En cuanto a las butacas, son estrechas y apenas hay espacio para las piernas, si eres patilargo como yo no puedes encontrar una pose cómoda.
Pero bueno, todas estas pequeñas decepciones iniciales pasaron cuando empezó la obra. Visualmente es una auténtica pasada, con mucho movimiento y una combinación interesante de actores, juegos de luces y sombras y marionetas. 
Es bastante fiel a los personajes y la trama original, como mínimo se puede decir que mejoran su profundidad, lo cual es bueno. Tiene además algunas cosas que aportan respecto a la película, como chascarrillos... pero tiene una pega que puede parecer sin importancia pero que me rechinó durante todo el espectáculo: han cambiado las letras de las canciones, solo algunos trozos. Sé que es una bobada, pero cuando esperas ciertas palabras y cantan otra cosa (y más con canciones emblemáticas) es para ponerse de los nervios. Hubiera sido mejor que cambiaran todo o lo hicieran en inglés. También hubo alguna parte que se me hizo pesada, aunque en general estaba demasiado alucinada con la coreografía como para darme cuenta del paso del tiempo. 
En definitiva, tiene sus cosas buenas y sus cosas malas, aunque las primeras superan a las segundas. Al final, me ha dejado buen sabor de boca, aunque no sé si para volver a gastar el dineral que cuesta la entrada...
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jueves, 13 de julio de 2017

El lago de los cisnes - Ballet de San Petersburgo

Siempre he querido ir al ballet, era una de mis espinitas clavadas, pero nunca era buen momento, bien por falta de dinero, bien por falta de tiempo. Así pues, como esta vez tenía tiempo de sobra y tenía algo de dinero ahorrado, busqué un cupón de descuento en Letsbonus (la entrada pasaba de 37 a 24, mucho más razonable) y elegí mi asiento para el día siguiente asistir a El lago de los cisnes, interpretado por el ballet de San Petersburgo, coreografiado por Andrey Batalov.
Antes del ballet hice una larga visita al Museo Arqueológico Nacional y ya estaba cansada cuando llegué al teatro. Además, las butacas eran un poco incómodas y empezaba bastante tarde (yo soy de las que dan las 10 y me empiezo a amodorrar). No obstante, no me venció el cansancio, sería de la emoción. También quiero puntualizar que, aunque la entrada con descuento implicaba que tenías que sentarte en las últimas filas, se veía estupendamente, ya que elegí el asiento que estaba justo junto al pasillo. Esto sí que lo recomendaría, ya que pasan muchas cosas en los laterales del escenario y, si coges una localidad no centrada, puedes perdértelas.
Nunca he ido al ballet, así que os cuento toda la experiencia. Como llegué un poco antes, estuve leyendo hasta que empezó. Para ir dando aviso al público, tanto al inicio como en el descanso suenan campanas primero una vez, luego dos y luego tres antes de apagarse las luces. Luego, suena durante un rato un poco largo para mi gusto música con el telón bajado. Y finalmente se abre el telón. Por cierto, en el cuadernillo que te dan al inicio (casi todo publicidad) te explican por encima qué pasa en cada acto (dos en total, aunque con dos cambios de escenario en cada acto), por lo que es fácil seguirlo aunque, obviamente, solo hay música y baile y, si no tienes una idea general de sobre qué trata la historia, puedes sentirte un poco perdido.
La obra empieza en el palacio, donde el príncipe celebra su cumpleaños (el bufón es un puntazo). El decorado y el vestuario estaban muy bien, e impresiona la cantidad de gente que participa en el baile. Sí, ya sé que participa mucha gente en estos espectáculos, pero verlo en directo es otra cosa que verlo por la tele. Y las coreografías son muy chulas, en especial las grupales (las individuales son interesantes por los movimientos complicadísimos que hacen, pero los movimientos de grupo, tan coordinados y dinámicos, son lo que más me gustó). Pero bueno, sigo con lo que pasa. Al cándido e inocente príncipe (es el personaje que menos me ha gustado) le regalan una ballesta y decide ir al bosque de noche a cazar. Cambio de escenario. Persiguiendo a un pajarraco negro, se encuentra con Odette y el resto de chicas cisne. A ella se la reconoce porque tiene el tutú más levantado y más brillante, aunque el vestuario de los cisnes blancos no me llamó mucho la atención. El acto acaba cuando él, tras descubrir que ellas están encantadas, le jura amor eterno a Odette.
Luego vino el descanso y empezó el segundo acto. Nuevamente estuvo música sonando con el telón bajado y, cuando se abrió, el escenario era un salón del palacio. Allí se desarrolla un baile con varias coreografías de distintas nacionalidades y varias princesas pretenden al príncipe, pero él las rechaza a todas. Entonces aparecen el brujo que encantó a Odette y un cisne negro, que convencen al inocentón del príncipe de que ella es Odette e impiden que la verdadera se cuele en la fiesta hasta que es tarde y él le pide matrimonio. Esta parte me gustó mucho, tiene mucha fuerza y la actuación del cisne negro y el mago, con el juego de luces, me parecieron fantásticas. Finalmente, el príncipe vuelve al lago y pide perdón a Odette, tras lo cual se enfrenta al mago. Esta parte era curiosa, porque el enfrentamiento también es bailado.
Cuando acabó la obra, aplaudí como una loca hasta que se encendieron las luces. La experiencia fue genial, la verdad es que tenía un poco de miedo de que no me gustara el ballet, pero definitivamente me gusta.
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