El sábado 29 fue la primera sesión del Club de lectura madrileño. Salí de casa en la estúpida creencia de que llegaría un cuarto de hora antes pero ¡oh, sorpresa! la renfe tardó 30 minutos más de lo habitual. Así que aparecí cuarto de hora tarde en Kirikú y la bruja (¿he dicho ya lo mucho que me gusta esa librería y lo mucho que me llama la atención su techo?) y me perdí las primeras presentaciones.
Básicamente fue eso lo que hicimos, presentarnos (había muchísima gente, llenábamos la librería). También nos dijeron cuál era el primer libro y el día de la siguiente cita. Viernes, así que imposible para mí, que tengo que trabajar. Pero eso es lo que hay :(
Despues estuvimos charlando un rato (aproveché para comprarme el primero de Cazadores de sombras) y acabamos en un burguer jugando al teléfono escacharrado.Como siempre, me fui prontito porque al día siguiente tenía que madrugar (¿madrugar un domingo? Pues sí, amigos míos, soy así de tonta, pero es que si no no me cunde nada y tenía que hacer un montón de cosas).
Es una crónica cortísima, lo sé, pero se me están acumulando y encima ¡esta tarde es mi presentación! Cuando pase, os publicaré la de la presentación de Los príncipes azules también destiñen.







