domingo, 4 de noviembre de 2012

Sin faltas, por favor

Un libro sin erratas es más raro que un perro verde, eso lo sabemos. Por eso una errata de vez en cuando la perdonamos todos los lectores. Incluso alguna que otra falta de ortografía, de tanto en tanto, siempre que no sea una de esas tan demoledoras que te hacen releerlas una y otra vez, incapaz de asimilar que semejante barbaridad haya sido impresa.
Pero últimamente estamos asistiendo a la proliferación de libros plagados de erratas, faltas de ortografía leves y, lo que es peor, de las graves. De esas que hasta el corrector de cualquier procesador de textos te subraya en rojo. La sorpresa es que muchos de esos libros no son precisamente autopublicados (cuidado, no defiendo a los que autopublican su libro con semejantes gazapos, me indignan igual o más que a todos, y más cuando yo me tiro meses leyendo y releyendo mis textos para no tener ni un error: siempre se me escapará algo, pero nadie podrá acusarme jamás de apuñalar a la gramática y a la buena ortografía de esa forma) sino de editoriales serias y formales.
En parte lo entiendo. La corrección vale un pastizal (viene oscilando, tengo entendido, entre 5 y 7 € la página, y no precisamente con interlineado sencillo). Con el aumento de la competencia, la disminución de las ventas y blablablá, el coste que se dispara y el beneficio que se reduce, así que tienen que recortar.
No obstante, parece que estas editoriales no se dan cuenta del gran perjuicio que causa a su imagen presentar al consumidor libros con faltas de ortografía que hasta el word detectaría. Dejando a un lado que hacen daño al leerlas, me cabrean tanto que me dan ganas de dejar la historia a medias y me siento como si me estuvieran faltando al respeto. Por supuesto, el pensamiento que me viene a la cabeza es que he tirado el dinero. Ya puede ser el mejor libro del mundo, argumentalmente hablando: nunca pasará a estar entre mis favoritos.
Eso tiene una consecuencia inmediata: la editorial pasa a mi lista negra. Si hay más libros de ellos que podría considerar comprar, o incluso que me apetezcan mucho, me voy directa a bookdepository y, si no están en inglés, me quedo sin leerlos. Desde luego, todo el feedback que obtendrán de mi parte será negativo. Parece una tontería: una lectora descontenta, ¿y qué? Pues que, aunque me guste pensar que soy única en muchos aspectos, en este no lo soy. He hablado con mucha gente que piensa exactamente igual que yo con lo de las faltas y que hace lo mismo.
Voy más allá: sin necesidad de haber leído el libro, basta con que alguien me diga que estaba plagado de faltas para que pase automáticamente del inicio de mi wishlist a desaparecer de la misma. La editorial pasa igualmente a mi lista negra. Y más allá, porque si alguien me pregunta cómo es que no leí ese libro, le diré: "Me han contado que está plagado de faltas". Y mi interlocutor, si no lo ha leído y es uno de los mios, es decir, que quiere leer algo correctamente escrito, probablemente lo ponga en su lista negra y comunique a los demás la razón de semejante decisión.
Moraleja: ahórrate la corrección para reducir costes, querida editorial, y no sólo perderás clientes, sino también tu prestigio y tu buena imagen. Y en un mundo de creciente competencia, disminución de las ventas y blablablá, el prestigio y tu buena imagen puede ser lo único que se interponga entre la pérdida de beneficios y tú.

14 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo. Hice un apunte sobre este tema en mi última reseña, porque las comas mal colocadas, o ausentes, y las palabras mal escritas hicieron que desconectara de la historia en varias ocasiones. Una pena, la verdad.

    Una corrección mínima es muy importante :)

    ¡Un besito!

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  2. Evidentemente, como editorial que está empezando, no puedo estar más de acuerdo en que es imprescindible cuidar al máximo todos los detalles, no sólo en cuestión de faltas de ortografía, también de estilo, contenido, argumento... Por supuesto nos podemos equivocar (¡qué más me gustaría que ser infalible!) pero tal y como dije en nuestra carta de presentación, a todo el equipo nos da lo mismo que el libro sea auto-publicado o financiado por nosotros (llevamos las dos vertientes); en cualquiera de los dos casos, es necesario que tenga un mínimo de calidad y que pase por una exhaustiva revisión ortográfica. De ahí que no la cobremos jamás, pues no pensamos que tenga que ser algo "opcional" sino un requisito mínimo para publicar con nosotros. Es bueno para el autor, que dará mejor imagen, pero también para nosotros, que deseamos un trabajo bien hecho a todos los niveles. ¡Un beso Déborah! Espero que coincidamos pronto.

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    1. Aun autopublicándose hay que tener un mínimo. A mí, gracias a Dios, se me da bien y aun así se me cuelan algunas después de corregir cinco o seis veces. Si se me diera peor contrataría a un corrector.

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  3. La verdad es que hay libros con fallos garrafales que hacen que te sangren los ojos. Nunca pensé que habría gente que trabajase corrigiendo errores, cuando un procesador de texto te señala las faltas ortográficas. En fin, que queda fatal para la venta un libro con faltas ortográficas, y resta muchos puntos a la hora de dar una opinión sobre él.

    ¡Un saludo!

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    1. No sólo se corrigen faltas de ortografía (los procesadores de texto no las cogen todas: de hecho, hay veces que lo escribes bien y te corrigen mal) sino el estilo: comas, frases sin sentido o enrevesadas...

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  4. Las faltas de ortografía en los libros. Es cierto que alguna es normal que se cuele, pero de estas mínimas, despistes más que nada... pero es verdad que hay algunos libros que el corrector tiene que haber estado de fiesta en vez de corrigiendo, yo creo que hasta ni lo pasan aunque digan que lo hagan y algunas muy conocidas y sí, tiene delito.
    Es un engaño para el autor y para el lector. Menos pensar en el dinero y más en la calidad.
    Es una pena que libros interesantes, se fastidien por este hecho. Porque no puedes disfrutarlos, ya que tus ojos no hacen más que centrarse en las faltas y buscar más todo el rato y no puedes concentrarte en la historia.
    Muy buena llamada de atención. Besotes.

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    1. Yo, sinceramente, me siento estafada. Y si me hicieran eso como autora rompería el contrato

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  5. La verdad que es algo muy triste porque al final el que mas pierde es el escritor, no entiendo eso de que te cobran por la corrección, eso significa de que es una estafa porque han echo un pésimo trabajo entonces, que bárbaro xD!!
    Muy lamentable.
    Besos

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    1. No es que la editorial cobra por la corrección al autor. Es que la corrección cuesta dinero a la editorial. Los correctores son subcontratados externamente y ese es su sueldo. El problema es cuando, para ahorrarse los honorarios del corrector, no le contratan.

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  6. Super interesante tu post, escribo chick lit y me encanta tu blog y como escribes. Saludos desde Uruguay

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  7. El problema es que vivimos en un mundo cambiante, que avanza muy rápido y muchas cosas se publican con prisas, a bajo coste, etc... para que el libro esté enseguida en las manos del consumidor y de forma barata (porque encima ahora con los ebooks cada vez hay más piratería) y muchos de nosotros nos quejamos, yo incluida. Pero es un problema complejo: queremos que sea barato pero que sea perfecto, que es posible pero depende de tantos factores, que es díficil. Espero que entiendas lo que quiero decir.

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    1. Creo que se puede recortar de muchas otras cosas... recortar en calidad es tirar piedras sobre tu tejado.

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  8. A mi también me molestan las faltas de ortografía, palabras repetidas, signos de puntuación o el uso de mayúsculas, pero es algo que veo tan a menudo que al final me he acostumbrado.

    Entiendo que tomes esa postura pero con mi pésimo inglés, prefiero seguir leyendo los libros con faltas XD

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¡Mi opinión no es única! Da la tuya: eso sí, con educación. Os recuerdo que si habéis reseñado los libros que comento podéis mandar el link para que lo enlace también. Esos links, los relacionados con la entrada, son los únicos que permito.

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