sábado, 3 de septiembre de 2011

Segundo relato del concurso

Relato nº 2: El cruce de caminos 
Aquí estamos de nuevo en este cruce de caminos, de nuevo ante la disyuntiva de elegir entre varias opciones. No importa si era el mismo cruce de caminos con el que habíamos tropezado anteriormente o si era distinto pero compartían ciertas características. Lo importante es que estábamos allí de nuevo, parados el uno frente al otro y sin saber qué hacer.
Yo, a menudo, tomaba el camino de norte, el de las cenas en un restaurante romántico o el de las tardes en el centro comercial. Y él, normalmente, escogía el del sur, el de las tardes en el bar con los amigos o el de los partidos de fútbol en el estadio. 
Sin embargo, pocas veces nuestros rumbos convergían en una misma línea, en una misma dirección y cuando lo hacían, al poco se separaban para volver a encontrarse en
un cruce de caminos.
Esta vez, la decisión era más difícil ya que queríamos comprar una casa y esto no era como comprarse unos zapatos sino que deberíamos elegir el lugar, la forma, el número de habitaciones y la presencia de jardín, entre otras vicisitudes.
Él, fiel a su camino del sur, quería un pequeño apartamento en el centro de la capital. Yo, sin embargo, fiel al del norte, prefería un ático en una de las ciudades cercanas a la capital.
Visitamos cientos de pisos tanto en la capital como fuera de ella.
- Amplio y con mucha luz- nos decía un vendedor.
- Con mucho espacio para que jueguen los niños- argumentaba otro.
- Con jardín en la terraza y con vistas a la Plaza Mayor- defendía otro más.
Tampoco en esto estábamos de acuerdo y así, siempre volvíamos al mismo punto, al dichoso cruce de caminos.
Pero, todo esto pasó hace ya más de tres meses. Nos sentamos a hablarlo y al final, elegimos una preciosa casa en un pueblo cercano a la capital, tiene muchas habitaciones, un jardín delantero y otro en la parte de atrás, un garaje para varios coches, es una casa muy luminosa y tiene vistas al campo.
Nuestra elección no fue ni lo que prefería él ni lo que prefería yo pero estábamos de acuerdo en que nos amábamos y que queríamos vivir juntos fuera dónde fuese.
Ahora nos queda decidir el color con el que queremos pintar las habitaciones, las cortinas, el sofá, los muebles, el televisor… Demasiados cruces de caminos.

3 comentarios:

  1. Debe ser difícil estar tan a menudo de pie ante un cruce así. Se ve que recién se mudaban juntos, que si llevaran veinte años de casados sería otro cantar ;-)

    Mucha suerte!! Besos!

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  2. Jejeje, he de confesar k este pequeño relato me ha robado una sonrisa jejeje. Me ha gustado mucho la relación k tienen estos dos, k no se ponen deacuerdo en nada, practicamente son dos polos opuestos... Suerte!!!

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  3. Debe ser verdad eso de que los polos opuestos se atraen...

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