lunes, 5 de septiembre de 2011

Octavo relato del concurso

Relato nº 8: Rojo intenso

Karen se sentó en aquella vieja mecedora del porche y continuó tejiendo un jersey de color rojo intenso. Le gustaba tejer justo antes del crepúsculo, balanceándose y canturreando viejas canciones. Cuando lo hacía, solía llevar un vestido oscuro de su abuela, un delantal, y un prieto moño en lo alto de la cabeza. Los vecinos del barrio a menudo la confundían con una anciana joven, pero lo cierto es que Karen apenas llegaba a los quince años. Claro que, sentada allí con aquellas pintas cierto era que se asemejaba mucho a una anciana, a una en particular.

Cuando su tatarabuela faltó, las tías y la madre de Karen insistían en tirar aquella destartalada mecedora y sus cosas, pero Karen llegó a un acuerdo con ellas: si conseguía darles uso, no los tirarían.
Esa era la razón por la que Karen imitaba a su tatarabuela todas las tardes, antes del anochecer. Y siempre, antes de que el sol se ocultase por completo, vislumbraba durante una milésima de segundo en las escaleras del porche una anciana vestida con delantal y un prieto moño en lo alto de la cabeza mirándola con sonrisa anhelante y los ojos humedecidos del orgullo.

3 comentarios:

  1. Que cortito!, pero eso sí, lleno de sentimientos!. La jovencinto dándole uso a la mecedora d su abuelita... k tierno!!!.

    Suerte en el concurso!

    Saludos!!!

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  2. Muy enternecedor!! Me ha emocionado, en serio.

    Mucha suerte a su autora!! Besos!

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  3. Uno de los que más me han gustado. Muy en mi línea de gustos. Suerte!! besitos

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